Objetivos

Protocolo ROE

Se llama graso pero el problema es el azúcar

Un tercio de los adultos lo tiene y la mayoría no lo sabe. El hígado fabrica grasa a partir de fructosa líquida, no de la grasa del plato.

Qué dice la evidencia

Lipogénesis de novo

Evidencia fuerte

La fructosa se metaboliza casi solo en el hígado y en exceso se convierte en grasa hepática. El refresco es su vía de entrada favorita.

Café protector

Evidencia moderada

Tres cafés al día se asocian a menos fibrosis hepática, incluso descafeinado. Uno de los hallazgos más consistentes en hepatología.

Perder un 7%

Evidencia fuerte

Bajar un 7-10% del peso corporal revierte la esteatosis en la mayoría de los casos. Ningún fármaco iguala ese resultado.

Los que suman

Los que restan (aquí)

La fructosa de la fruta entera no causa hígado graso: viene con fibra y en dosis pequeñas. La del refresco llega de golpe y sin freno.

El movimiento práctico

Quita las calorías líquidas. Es la intervención con mejor relación esfuerzo-resultado que existe para el hígado graso.

Planes ROE

Hígado graso: la lista es la parte fácil.

Tienes los alimentos que suman y los que restan. Lo que decide el resultado es la frecuencia, las cantidades y que la compra te cuadre a final de mes. El Plan ROE parte de este objetivo y lo convierte en 28 días concretos, con tus entrenos y tu presupuesto dentro.

  • Menús de 28 días con tu objetivo y tus entrenos
  • Lista de la compra con precios reales, no estimados
  • Revisión de ajuste el día 28
  • Entrega única, sin permanencia. Lo elabora Eugenia Valenzuela, estudiante de 4º de Nutrición Humana y Dietética, todavía no colegiada: es un plan de menús con fines educativos, no un tratamiento.

Orientación nutricional basada en evidencia publicada, no consejo médico ni tratamiento. Los niveles de evidencia se declaran por mecanismo. Ante síntomas persistentes, consulta a un profesional sanitario.